- Matilde ¿Aún estás así? ¡Vamos, date prisa! Nos están esperando para ir todos juntos al pueblo. Sólo faltamos nosotras. - Id sin mi, Gemma. Le prometí al padre Mateo que escribiría nada más llegar. De no ser por él no estaría aquí. En cuanto acabe voy. - Bueno, pero no tardes ¿eh? - Anda, vete ya, pesada -le dijo entre risas- cuanto antes empiece, antes acabaré. El grupo se fue alejando al compás de la algarabía. Matilde, acompañada por el canto de las cigarras, empezó a escribir: «Queridos padres: Les escribo estas líneas para pedirles perdón por haberles desobedecido. Espero que no hayan padecido mi ausencia, pues el padre Mateo me aseguró que les contaría la verdad antes de que me echaran en falta. Y no le culpen, pues todo lo que le dije fue en secreto de confesión. El trasiego de autobuses hasta Valencia fue pesado, sin embargo, el viaje en tren ha sido una delicia; no se imaginan lo bonito que es ver cómo van cambiando los paisaje...
APRENDIENDO A RELATAR ( Pequeñas Cosas Que Quiero Compartir)