Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de junio, 2020

LA VENDIMIA (primera parte)

- Matilde ¿Aún estás así? ¡Vamos, date prisa! Nos están esperando para ir todos   juntos al pueblo. Sólo faltamos nosotras. - Id sin mi, Gemma. Le prometí al padre Mateo que escribiría nada más llegar. De no     ser por él no estaría aquí. En cuanto acabe voy. - Bueno, pero no tardes ¿eh? - Anda, vete ya, pesada -le dijo entre risas-  cuanto antes empiece, antes acabaré.  El grupo se fue alejando al compás de la algarabía. Matilde, acompañada por el canto de las cigarras, empezó a escribir:  «Queridos padres: Les escribo estas líneas para pedirles perdón por haberles desobedecido. Espero que no hayan padecido mi ausencia, pues el padre Mateo me aseguró que les contaría la verdad antes de que me echaran en falta. Y no le culpen, pues todo lo que le dije fue en secreto de confesión. El trasiego de autobuses hasta Valencia fue pesado, sin embargo, el viaje en tren ha sido una delicia; no se imaginan lo bonito que es ver cómo van cambiando los paisaje...

RELATO SIN USAR LA "I"

Un bello reno vaga por el bosque dejando sus huellas sobre el manto nevado. Muerto de hambre busca alguna hoja para comer. Remueve el terruño helado horadándolo con la pezuña. No encuentra nada, sigue buscando. Sus ojos grandes se cruzan con los de una pequeña hembra tan muerta de hambre como él. Durante algunas jornadas se encuentran hasta que la hembra es capaz de contener su reparo. Se acercan cada vez un poco más, sus cabezas se rozan. El reno descubre un puñado de hojas frescas junto al tronco de un árbol. Camina hasta la hembra empujándola hasta la fronda para comer. Mascan despacio, es poco, lo justo para aplacar el hambre feroz. La luna avanza las noches. El sol, despertando el bosque, va tornando la capa nevada en agua. Todo vuelve poco a poco a cobrar su estampa verdosa. Asoman modestas las flores, brotan tallos nuevos. Las amapolas colorean el suelo de sangre; los renos se adormecen junto al arroyo. Fanny Romero Lucas.