Matilde no dejaba de pensar en la misiva. Después de leer su contenido se preguntaba quién podría ser el mensajero anónimo. No esperaba algo así. ¿Por qué se sentía decepcionada? ¿Qué esperaba que fuera? Estaba tan ensimismada que no se dio cuenta de que todos la estaban mirando. - Matilde, hija, te estamos hablando y estás en la higuera. ¡No estarás pensando aún en el numerito de hoy! - No, no es eso. El comentario de Violette me ha dado rabia pero esa mala pécora no deja de ser sólo la que limpia la mierda de los Raspail. Y perdona Céline, que esto no va contigo, ya sabes que te aprecio. El abuelo miró a Lechuga, con un gesto de grato asombro. - Tranquila, Matilde. -contestó Céline- Conozco de sobra a Violette, yo tampoco la soporto. Y créeme, vivo con ella todos los días del año. - El que no tiene conciencia de clase, es un ignorante o un idiota. -dijo el abuelo apurando la última calada con el fuego casi en los labios-. - La verdad, yo creía que Fra...
APRENDIENDO A RELATAR ( Pequeñas Cosas Que Quiero Compartir)