Un bello reno vaga por el bosque dejando sus huellas sobre el manto nevado. Muerto de hambre busca alguna hoja para comer. Remueve el terruño helado horadándolo con la pezuña. No encuentra nada, sigue buscando.
Sus ojos grandes se cruzan con los de una pequeña hembra tan muerta de hambre como él.
Durante algunas jornadas se encuentran hasta que la hembra es capaz de contener su reparo. Se acercan cada vez un poco más, sus cabezas se rozan.
El reno descubre un puñado de hojas frescas junto al tronco de un árbol. Camina hasta la hembra empujándola hasta la fronda para comer. Mascan despacio, es poco, lo justo para aplacar el hambre feroz.
La luna avanza las noches. El sol, despertando el bosque, va tornando la capa nevada en agua. Todo vuelve poco a poco a cobrar su estampa verdosa. Asoman modestas las flores, brotan tallos nuevos. Las amapolas colorean el suelo de sangre; los renos se adormecen junto al arroyo.
Fanny Romero Lucas.
Sus ojos grandes se cruzan con los de una pequeña hembra tan muerta de hambre como él.
Durante algunas jornadas se encuentran hasta que la hembra es capaz de contener su reparo. Se acercan cada vez un poco más, sus cabezas se rozan.
El reno descubre un puñado de hojas frescas junto al tronco de un árbol. Camina hasta la hembra empujándola hasta la fronda para comer. Mascan despacio, es poco, lo justo para aplacar el hambre feroz.
La luna avanza las noches. El sol, despertando el bosque, va tornando la capa nevada en agua. Todo vuelve poco a poco a cobrar su estampa verdosa. Asoman modestas las flores, brotan tallos nuevos. Las amapolas colorean el suelo de sangre; los renos se adormecen junto al arroyo.
Fanny Romero Lucas.
Comentarios
Publicar un comentario
SI COMENTAS, POR FAVOR, LAS CRÍTICAS QUE SEAN CONSTRUCTIVAS.
SE PROHIBEN COMENTARIOS MALICIOSOS QUE CREEN MALESTAR Y LAS DISCUSIONES BIZANTINAS.