- ¿No deberíamos despegar ya?
- Creo que sí, estaremos esperando pista o algo así.
- Ya han pasado veinte minutos. Es extraño ¿No te parece?
- Un poco, pero ten en cuenta que estamos en agosto, el mes de vacaciones por excelencia.
- Claro, no había caído en ese detalle...
- ¿Has oído, Mari Pepa?
- ¿Qué tengo que oír, Tomás?
- Lo que están diciendo los de atrás.
- No he oído nada, Tomás. Y tu tampoco deberías escuchar conversaciones privadas.
- Algo pasa, Mari Pepa. Algo va mal.
- ¿Eso han dicho?
- No así, pero parecido. No teníamos que haber subido a este trasto, Mari Pepa.
- Es un avión, Tomás. Hay miles de ellos volando todos los días. La gente viaja. No como tu y yo, que nunca hemos salido del pueblo. Y gracias a los chicos, que nos regalaron este viaje, que si no llega a ser por ellos...
- ¡En qué mala hora me dejé convencer! Los únicos que saben volar son los pájaros. ¡Estamos en un ataúd con alas, Mari Pepa! ¡Esto no puede salir bien!
- ¿Qué le ocurre señor? ¿Algún problema?
- ¿Es usted la azafata?
- Sí señor ¿Necesita alguna cosa?
- ¡Quiero que me abra la puerta! No quiero estar aquí, me bajo. Me lo he pensado mejor y no quiero volar.
- ¿Qué tonterías estás diciendo, Tomás? No le haga caso señorita, es la primera vez que monta en avión y no sé por qué se le ha metido en la cabeza que nos vamos a estrellar.
- Cálmese, señor, por favor. Va a asustar al resto del pasaje y ni siquiera hemos despegado.
- ¿Ocurre algo Natalia? Hay que abrocharse los cinturones, vamos a despegar en unos minutos.
-Tranquila Bea, el señor, que se ha puesto muy nervioso y dice que se quiere bajar del avión.
- ¡Vamos a morir todos en esta caja de sardinas!
- Señor, no grite, cálmese. Estadísticamente estamos en el medio de transporte más seguro que existe. Voy a ayudarle con el cinturón. En cuanto finalice el despegue le puedo traer una bebida, verá cómo se siente mejor.
- ¡Menudo circo estás montando, Tomás! Cuando se lo diga a los chicos no se lo van a creer. ¡Te estás comportando como una criatura! ¡Qué vergüenza! ¡Ay, Dios mío!
- Eso, encima ves llamando al mal tiempo, Mari Pepa.
- No se preocupe señora, esto es muy corriente. Nosotras nos ocupamos.
- Perdone azafata ¿Puedo ayudar en algo?
- No se preocupe, Padre. Enseguida lo areglamos.
- ¿Qué pasa, los llevan por si alguien se apunta? ¡Déjeme en paz, cuervo!
- ¡Tomás! ¡Esto ya es pasarse de la raya!
- ¡Cállese ya abuelo! ¡Si no quería volar no haber embarcado! Está retrasando el vuelo con tanta tontería! ¡Y aquí algunos tenemos prisa!
- ¡Por favor, cálmense todos! ¿Lleva algún tranquilizante, señora?
- Llevo las pastillas para dormir, pero están en la maleta.
- Disculpe azafata, soy médico. ¿Puede traer un vaso de agua?
- Enseguida, doctor.
- Soy el doctor Hernández. ¿Cómo se llama?
- Tomás, doctor, se llama Tomás. Nunca, en cuarenta años de casados, le había visto así.
- Tranquila, no llore. Tiene un ataque de pánico. Pero lo vamos a solucionar enseguida.
- Eso ya lo sé yo. Pánico, claro. No hace falta ser médico para saberlo. Paté de sardinas en lata vamos a ser.
- Aquí está el agua.
- Gracias. Vamos Tomás. Tómese estas pastillas y enseguida se sentirá mejor.
- Hazlo por mí Tomás. Por favor.
- Lo que tu digas, Mari Pepa. Pero si me duermo no me despiertes hasta que estemos en el infierno. Mira, ya nos están enseñando lo que tenemos que hacer cuando esto se caiga. ¡Qué majas!
- ¡Shhh! ¡Tomás! Cierra los ojos y duérmete un poco, anda, cuando te des cuenta estaremos en Mallorca, si no se tarda nada… Yo te cojo la mano, tranquilo. ¡Anda, mira! Si ya estamos en el aire. Apenas se ha notado nada, Tomás. Qué pequeño se ve todo. ¿Tomás? ¿Me oyes? Sí que te ha hecho efecto pronto. Ala pues, mejor, así más tranquilos todos.
- Les habla el comandante Fernández. Vamos a realizar una maniobra de giro debido a un fallo en la turbina. Es algo habitual. La nave es completamente estable y no corremos peligro alguno. Volvemos para que nos reparen esta pequeña avería. En cuanto lo solucionen reiniciaremos el vuelo con destino a Palma de Mallorca. Les rogamos permanezcan en sus asientos con los cinturones abrochados. Aterrizaremos en quince minutos.
- ¡Jodido viejo! Mira que si tenía razón.
Comentarios
Publicar un comentario
SI COMENTAS, POR FAVOR, LAS CRÍTICAS QUE SEAN CONSTRUCTIVAS.
SE PROHIBEN COMENTARIOS MALICIOSOS QUE CREEN MALESTAR Y LAS DISCUSIONES BIZANTINAS.